
Cuando pasan los años, puede ocurrir que la rutina o la falta de hábito nos descubran que aquello que teníamos como clarísimo la primera confesión de pronto nos resulte confuso, o presente alguna laguna en la memoria. Luego, ayudando a un hijo, a un nieto... surge la cuestión. Este folleto es utilísimo para hacer brillar de nuevo y revivir con el esplendor de la primera vez el sacramento de la Reconciliación.
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