El tramo de los 3-6 años es conocido como el del verdadero despertar religioso. Nos encontramos ante un momento de maduración psicológica del niño, en el que la religiosidad va a arraigar, al tiempo que surgen los primeros niveles de fe y el nacimiento de la conciencia ética.
El gran objetivo de la formación religiosa en esta etapa será el de configurar el sentido de Dios, que se presentará bajo la figura acogedora del Padre.
Los rasgos psicológicos de este nivel nos dicen que:
- La dependencia afectiva de los adultos sigue vigente.
- Se da una fuerte carga de mimetismo: imita mucho a los niños con los que convive.
- Es comparativo, envidioso y a veces celoso.
- Ya está en disposición de aprender a dominar sus tendencias posesivas y sabe distinguir lo propio de lo ajeno.
- Existe un predominio del lenguaje sensorial, al tiempo que crece el comprensivo y el expresivo. Es la etapa de fabulación por excelencia.
- Surgen los primeros conceptos éticos: comienza a diferenciar la verdad de la mentira.
- Su religiosidad es antropomórfica: se imagina lo divino en términos humanos.


