Examen de conciencia para la Confesión

Examen de conciencia para la ConfesiónA todos nos es difícil hacer un buen examen de conciencia: antes de acostarnos cada noche y, especialmente, antes de acercarnos al Sacramento de la Reconciliación. En el confesionario nos espera el sacerdote y, si no preparamos bien lo que vamos a decirle, lo habitual es divagar sobre generalidades, incidir sobre faltas habituales y lugares comunes. Es necesario, para aprovechar la Gracia que recibimos con la absolución, que seamos capaces de reconocer con valentía ante el confesor todas nuestras faltas.

Es por eso que os ofrecemos este examen de conciencia, con preguntas a las que debemos responder con sinceridad de corazón, y que fue elaborado para el blog Anécdotas y catequesis.

También los catequistas pueden sacar partido de este material para sus dinámicas, especialmente las orientadas para la preparación de la Confirmación.

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Examen de conciencia

1. ¿He dudado de las verdades de la fe católica?

2. ¿He negado alguna verdad de fe?

3. ¿He hablado sin el debido respeto de Dios, de la Santa Iglesia o de los santos?

4. ¿He leído, visto o divulgado alguna publicación contraria a la fe católica?

5. ¿He hablado en plan de burla de las cosas y personas sagradas?

6. ¿He desesperado de mi Salvación?

Por muy grande que sea el pecado no hay que desesperar de salvarse, porque Dios perdona los pecados, por muchos que sean —y aún los más graves—, si hay verdadero arrepentimiento y se acude al sacramento de la Penitencia.

7. ¿He abusado de la confianza en la Misericordia de Dios para pecar tranquilamente?

8. ¿He practicado la superstición?

La superstición es una actitud irracional que atribuye a ciertos hombres (brujos, espiritistas, adivinos, hechiceros…), a objetos (talismanes, cartas, amuletos…), a hechos causales (caerse la sal, romperse un espejo, tener en la puerta de la casa una herradura, ver un gato negro…), la posibilidad de influir en el destino del hombre. Comete pecado el que cree que ciertos actos, palabras, números (especialmente, el trece), percepciones, etc. acarrean desgracia o felicidad, buena suerte o mala suerte, y los busca o los evita por esta razón. Es un pecado de excesiva credulidad.

9. ¿He hecho espiritismo?

El espiritismo es la creencia que sostiene que la persona humana se puede poner en comunicación con el mundo invisible de los espíritus. Asimismo es el arte de comunicarse con los malos espíritus (demonios) o con los difuntos, para conocer por medio de ellos las cosas ocultas. La Iglesia ha condenado estos procedimientos.

10. ¿He hecho con desgana las cosas que se refieren a Dios?

Hacer con desgana las cosas referentes a Dios es un síntoma claro de tibieza. La tibieza es incompatible con el amor a Dios. Santo Tomás de Aquino la define como una cierta tristeza, por la que el hombre se vuelve tardo para realizar actos espirituales a causa del esfuerzo que comportan. Esta falta de prontitud en el amor sobreviene cuando el alma quiere acercarse a Dios con poco esfuerzo, sin renuncias, intentando hacer compatible el amor de Dios con cosas que no son gratas a Él. La persona tibia no ama a Dios sobre todas las cosas.

11. ¿Pongo interés en el estudio de la doctrina cristiana?

La doctrina cristiana está en el Catecismo de la Iglesia Católica. Es conveniente, después de haberlo leído y estudiado, ir repasándolo.

12. ¿Conozco y procuro practicar los mandamientos de la ley de Dios y de la Iglesia?

13. ¿Me he enfadado con Dios cuando algo no me salió bien?

14. ¿He dicho blasfemias?

La blasfemia es todo dicho, hecho o gesto injurioso a Dios, a sus santos o a la religión. Es siempre pecado grave.

15. ¿He utilizado expresiones irreverentes en el hablar?

Por ejemplo, es una expresión irreverente emplear la palabra “hostia” como sinónimo de bofetada.

16. ¿He jurado con mentira?

Jurar es tomar a Dios por testigo de la verdad. Quien jura con mentira es como si dijese que Dios es mentiroso, pues le pone como testigo de algo que no es verdad. Por lo que jurar en falso es pecado grave.

17. ¿He jurado con verdad, pero sin necesidad?

Jurar con verdad, pero sin necesidad es pecado venial.

18. ¿He comulgado sin estar en Gracia de Dios?

Cuando se tiene conciencia de pecado mortal, antes de comulgar hay que confesarse. Comulgar sin estar en Gracia de Dios es un sacrilegio, es decir, un pecado muy grave.

19. ¿He recibido la comunión sin haber guardado el ayuno eucarístico?

El ayuno eucarístico consiste en no tomar ningún alimento (sólido o líquido) una hora antes de comulgar. El agua no rompe el ayuno eucarístico.

20. ¿He hecho alguna promesa a Dios y la he dejado sin cumplir?

21. ¿Creo todo lo que enseña la Iglesia Católica?

22. ¿He faltado a Misa algún domingo o fiesta de precepto por pereza, por desgana, por no querer ir, por anteponer otra actividad (deporte, deberes), porque paso de ir a Misa?

23. ¿He cumplido los días de ayuno y abstinencia?

El cuarto mandamiento de la Iglesia dice: Ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo manda la Santa Madre Iglesia. Son días de ayuno y abstinencia el miércoles de ceniza y el viernes santo. Y de abstinencia sólo, todos los viernes del año. Pero en los viernes que no entran en el tiempo de cuaresma puede sustituirse la abstinencia según la libre voluntad de los fieles por algunas de estas cosas: la limosna (en la cuantía que cada uno estime en conciencia), obras de caridad (visita de enfermos o atribulados), obras piadosas (hacer el ejercicio del Vía Crucis, asistencia a la Santa Misa, rezo del Rosario, ir a visitar al Santísimo en alguna iglesia, lectura de la Biblia…) y mortificaciones corporales. La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años; la del ayuno, a todos los mayores de edad (18 años) hasta que hayan cumplido los cincuenta y nueve años.

24. ¿He callado en la confesión por vergüenza algún pecado mortal?

Quien calla algún pecado mortal en la confesión por vergüenza comete un sacrilegio. Además, no se le perdona ningún pecado, sino que sale del confesonario con un pecado más.

25. ¿Me he confesado alguna vez sin estar arrepentido de mis pecados o sin propósito de la enmienda?

Si no hay arrepentimiento no se perdonan los pecados. Lo mismo ocurre si no hay propósito de la enmienda. Por tanto, las confesiones sin arrepentimiento o sin propósito de la enmienda son malas.

26. ¿Me he acercado indignamente a recibir algún sacramento?

Los sacramentos de la Confirmación, Eucaristía, Unción de enfermos, Orden sacerdotal y Matrimonio hay que recibirlos en estado de gracia. Si uno lo recibe en estado de pecado, lo recibe indignamente.

27. ¿He obedecido a mis padres?

28. ¿Manifiesto respeto y cariño a mis padres?

29. ¿Me he peleado con mis hermanos?

30. ¿Soy amable con los extraños y me falta esa amabilidad en mi casa, con mi familia?

31. ¿He dado mal ejemplo a mis hermanos, amigos, compañeros y demás personas que me rodean?

32. ¿Tengo enemistad, odio o rencor contra alguien?

33. ¿He hecho daño a otros de palabra o de obra?

34. ¿He insultado?

35. ¿He maltratado a alguna persona?

36. ¿Deseo el mal a alguien?

37. ¿Retraso el perdón o no quiero perdonar a alguien?

38. ¿Frecuento compañías peligrosas que son ocasión próxima de pecado?

39. ¿Me he emborrachado o bebido con exceso?

40. ¿He tomado drogas?

Aquí hay que decir que todas las drogas son malas. También tomar las mal llamadas drogas blandas, como es el porro o las pastillas de diseño, es ofensa a Dios, pues dañan la salud y, además, es el inicio y el camino para consumir las drogas duras.

41. ¿He descuidado la salud?

42. ¿He comido con exceso o, por el contrario, me he puesto en riesgo de enfermar por comer poco?

43. ¿He sido imprudente en deportes arriesgados?

44. ¿He practicado la violencia en el deporte?

45. ¿He puesto en peligro mi vida y la de otras personas por imprudencia?

46. ¿He incitado a otros a pecar?

Quien incita a otros a pecar es también responsable de los pecados que éstos cometen.

47. ¿He sido causa de que otros pecasen por mi conversación, por prestar algún libro o revista inmoral, por enseñar alguna fotografía pornográfica, por invitar o aconsejar ver alguna película o vídeo indecente, por indicar cómo llegar a una página porno de internet, por mi falta de pudor, es decir, por exhibicionismo o por mi manera de vestir?

Con relación a la vida sexual, se denomina pudor la vergüenza o recato en exhibir todo lo relacionado con el sexo. Es una virtud que preserva la intimidad de la persona, protegiendo el misterio de su amor y ordenando las miradas, los gestos y las palabras.

48. Si he escandalizado, ¿he tratado de reparar el escándalo?

El escándalo (así se llama el inducir a otros a pecar, ya sea de palabra, acción u omisión, malas en sí o en apariencia) es pecado aunque los otros no lleguen a cometerlo. Este pecado de escándalo para que se perdone, además de confesarlo, hay que repara el daño causado, es decir, hablar con las personas a quienes se incitó a pecar diciéndoles que lo hecho es pecado y aconsejándoles a que se arrepientan y se confiesen.

49. ¿He hablado (o tenido conversaciones) de temas impuros, o contado (o escuchado) chistes verdes, subidos de tono?

50. ¿He aceptado pensamientos, deseos o recuerdos impuros?

51. ¿Me he entretenido en miradas impuras?

52. ¿He realizado actos impuros?

53. ¿He hecho actos impuros con otras personas?

54. Si he hecho actos impuros con otra persona, ¿era ésta del mismo o distinto sexo?

En la confesión hay que decir los pecados en su especie ínfima y las circunstancias que los agravan. Las circunstancias pueden ser, entre otras: si la otra persona es más pequeña y se le ha quitado la inocencia, si hay algún parentesco con ella, además de las circunstancias referidas en las dos preguntas inmediatamente anteriores. Por eso están las preguntas 53 y 54.

55. ¿He participado en juegos inmorales que, además de manchar mi alma, han podido llevar a otros a ofender a Dios?

56. ¿Me he puesto conscientemente en peligro de pecar: participando en diversiones pecaminosas, leyendo lecturas inmorales, asistiendo a espectáculos indecentes, navegando por las páginas pornográficas de internet?

57. Antes de asistir a un espectáculo, o de ver una película o un programa de televisión, o de leer un libro ¿me entero de su calificación moral?

58. ¿He sido perezoso en el cumplimiento de mis deberes profesionales (estudiar o trabajar)?

59. ¿Retraso con frecuencia el momento de ponerme a estudiar (o trabajar)?

60. ¿Estudio con intensidad desde el comienzo del curso, sabiendo que es la obligación que tengo?

61. ¿He robado?

62. ¿He cogido dinero a mis padres o cosas de mis compañeros que no son mías?

63. En caso de haber robado, ¿he devuelto lo robado o reparado el daño causado?

El pecado de robo se perdona en la confesión siempre que hay propósito de devolver lo que se ha robado.

64. ¿He malgastado el dinero?

65. ¿He dicho mentiras?

66. En caso de haber mentido, ¿he reparado el daño que haya podido seguirse de mis mentiras?

67. ¿He descubierto, sin causa justa, defectos graves de otras personas?

68. ¿He dado a conocer secretos?

El secreto es el conocimiento de una verdad que debe mantenerse oculta. Una persona puede llegar a tener ciertos conocimientos de cosas o de personas que ni pueden ni deben comunicar a terceras personas. Sin causa justa, es pecado revelar un secreto.

69. ¿He hablado mal de otras personas?

70. ¿He pensado mal de otros?

71. ¿He calumniado?

La calumnia consiste en atribuir a otros pecados y acciones malas que no han cometido. Normalmente, esta acusación falsa es hecha maliciosamente para causar daños. Es pecado, que puede ser venial o mortal según los casos. La calumnia exige reparación.

72. ¿Sé defender a Cristo y a la doctrina de la Iglesia?

73. ¿Hago el propósito decidido de plantearme más en serio mi formación cristiana y mis relaciones con Dios?

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