La «catequesis familiar»: la transmisión de la fe en la familia

La «catequesis familiar»: la transmisión de la fe en la familiaA partir de una seria reflexión sobre la catequesis para la infancia, se llega a la conclusión de que se está realizando un gran esfuerzo en la iniciación cristiana de los niños y, sin embargo, los resultados son realmente desalentadores.

En este contexto surge la idea de la «Catequesis Familiar»; una catequesis fundamentada en la evangelización del adulto para que él mismo se convierta en el mejor vehículo del anuncio de la Buena Noticia a sus propios hijos.

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En la XX Asamblea Diocesana de Catequistas (2002) se expone la metodología de la catequesis familiar a cargo de sus grandes impulsores en España: Julia Muñoz y Manuel Martí, y varias parroquias empiezan su primera experiencia. Con ocasión de la Primera Comunión, reunieron a los padres apelando a la responsabilidad que tienen sobre sus hijos, no solamente en cuanto a la educación natural, sino en cuanto a la fe se refiere. Se les anunció el proyecto de que ellos fueran los catequistas de sus propios hijos, y los acercaran a la Eucaristía cuando ellos mismos los encontraran lo suficientemente preparados. Dentro del asombro y resistencia inicial, un tanto por ciento numeroso de padres comienzan la nueva catequesis familiar.

Se comienza con una reunión quincenal tratando que la experiencia de Fe prime sobre la instrucción. Se les dan pequeñas normas para facilitarles la transmisión de lo que se dice y reflexiona, al nivel de sus hijos y demás familiares. Y como siempre que se cambia de rumbo radicalmente hay que tratar de dar respuesta a los primeros problemas:


  1. Había que tratar de hacer las reuniones con un talante vital y que diera mucho pie a la reflexión comunitaria.
  2. Había que buscar catequistas de matrimonios que atendieran como guías de los nuevos grupos que se incorporaban.
  3. Había que ponerse al día en los nuevos materiales y la metodología de las reuniones y celebraciones tanto para los adultos como para los niños

Con el esfuerzo de toda la parroquia, estos problemas se van resolviendo. Por lo que respecta a los monitores, se escogieron a matrimonios de la parroquia con una experiencia de fe madura, con la intención de que fueran surgiendo algunos padres que después de haber aprendido y vivido la catequesis familiar, fueran guías de nuevos grupos. Es cierto que al comienzo no todo se puede realizar a la perfección y se corre el riesgo de no desarrollar todo el proceso tal y como se indica en la metodología de la Catequesis Familia, pero con un trabajo ímprobo, con muchas dudas y sobre todo con muchísima esperanza los sacerdotes y monitores fueron haciéndose con sus grupos y la catequesis familiar se va poniendo en marcha de forma estable. A los cinco años se podrá decir que la catequesis familiar ya es algo consolidado y que empieza a dar fruto, en la integración de los padres y los hijos en la parroquia y con un movimiento en todas las direcciones pastorales, realmente gozoso.

Ante esta realidad, varias parroquias se van cuestionando la implantación de esta catequesis. Con gran esfuerzo y mucho sacrificio de unos pocos, se va tratando de que dar a conocer en toda la Diócesis tal y como el Sínodo ha pedido en una de sus propuestas más votadas.


I. Objetivos de la Catequesis Familiar

  • Evangelizar, en lo posible, a todo el núcleo familiar: La comunidad parroquial ofrece este servicio a los padres, para que, a su vez, catequicen a sus hijos por la palabra y el testimonio de vida. Este fue el estilo de Jesús en su predicación y en su actuación.
  • Se intentará llevar a padres e hijos a vivir esta experiencia de fe en comunidad, con el compromiso de construir una sociedad más justa, alejada del individualismo y de cualquier otro tipo de insolidaridad.
  • Que lo adhesión de la familia a Jesucristo sea totalmente consciente y libre, fruto único de la conversión del corazón. El número de los que entran en esta dinámica no será generalizado ni masivo.
  • Los niños deben recibir de sus padres estas vivencias para abrir, de forma natural, su corazón a la fe en el Señor Jesús.

II. Principios en los que se funda esta Catequesis

Son de dos clases: Teológico-Pastorales y pedagógicos. Tanto los unos como los otros no constituyen una metodología, que siempre restringe de alguna manera la creatividad del catequista y la libertad en la transmisión de la fe. Sí constituyen el armazón interno de la Catequesis Familiar.

Todos estos principios se han entresacado de una reflexión comunitaria sobre la manera que tiene Dios de actuar a través de la Historia. Resumimos a continuación algunos de ellos:


 1.° Algunos principios teológico-pastorales:

  • Dios actúa siempre sin prisa.
  • Deja a salvo en todo caso, la libertad del hombre.
  • Se limita a llamar permanentemente a la conversión del corazón.
  • Es exigente para aquél que lo descubre y libremente se adhiere a El.
  • Se manifiesta como Dios de un Pueblo, no de individuos aislados: Ha establecido que la fe sea transmitida por otros hombres.
  • El establecimiento de su Reino es la tarea fundamental de los cristianos a través de la historia y de “su historia”.

 2.° Principios pedagógico-cristianos

  • Jesús unió siempre los gestos a las palabras: su método era activo y existencial.
  • Entregó su mensaje de forma progresiva y adaptada a los que le escuchaban: era el Maestro.
  • Conoció a sus seguidores y de entre ellos eligió a los apóstoles. A ellos los preparó para la misión advirtiéndoles de las dificultades que iban a encontrar en la sociedad, en los grupos, en las costumbres y en las personas.
  • A sus seguidores los escuchó, comprendió y los animó en sus momentos difíciles, abriéndoles un horizonte misionero hacia todos los pueblos razas y culturas.

III. Organización de la Catequesis Familiar

Sugerencias de cómo empezar esta catequesis en una Parroquia

Como en la actualidad hay todavía una buena parte de los padres que, aunque alejados de la fe, quieren que sus hijos hagan la “Primera Comunión”, éste es un buen momento para inicial la Catequesis Familiar. Bajo este ángulo sugerimos:

a) El encuentro en que vienen a “apuntar” al niño debe ser acogedor y sin prisas, insistiendo que venga el padre y la madre. Se les hablará de la responsabilidad que tienen los padres en la educación humana y la de la fe de sus hijos. Se les invitará a participar en la preparación del niño y se les citará para una reunión con todos los demás padres.

b) Con las inscripciones de los niños, se harán grupos de unas diez o doce familia. Este grupo de padres será el responsable de la formación colectiva de sus propios hijos. Se utilizarán los criterios de proximidad, amistad o afines, pero nunca se los agrupará por clase social o por razón de cualquier tipo de poder o privilegio.

c) En el primer encuentro con este colectivo de padres se abordarán los siguientes puntos:

    • Los responsables primeros en la educación de la fe de los niños son sus padres.
    • La comunidad parroquial pone al servicio de los padres, para su preparación en esta labor, una reunión semanal (o quincenal) en la que se profundizará a nivel adulto, el Mensaje que ellos transmitirán luego a sus hijos.
    • Que catequizar a sus hijos supone, necesariamente, el dar testimonio de su fe.
    • Se darán las indicaciones prácticas necesarias para la siguiente reunión de los padres con sus hijos y la que deben tener en grupo para discernir lo que comunicarán a sus hijos de lo vivido a nivel adulto.

 IV. Las reuniones semanales con adultos

Cada semana, a la hora, día y lugar convenidos, tiene lugar la reunión de los adultos. Damos algunas líneas concretas de cómo se realizan:

  1. La reunión no debe durar más de una hora y media. Aunque no se sea puntual para empezar, se debe ser puntual para terminar.
  2. Las partes fundamentales de la reunión son:
  • Conversación en grupo: diálogo en torno a la catequesis realizada en casa con los niños, el matrimonio; guía-formula algunas preguntas para la puesta en común.
  • Reflexión a nivel de adulto sobre el temario del libro de padres. Se trata de enlazar el tema expuesto con la vida cristiana de los padres y sugerir intervenciones a modo de reflexión sobre el mensaje proclamado y las vivencias personales al respecto, para que en todos los encuentros reciban una catequesis básica.
  • Preparación de la catequesis de niños. El último tiempo de la reunión, se habla de cómo enfocar el tema expuesto para que sea inteligible y de provecho a los niños. Se subrayan las ideas principales del Mensaje a entregar y pueden hacerse sugerencias metodológicas para transmitir las vivencias de la mejor manera posible a los niños, y cómo llevar a cabo la ficha del cuaderno del niño.

 V. Cómo debe prepararse la reunión con los padres

  1. Como regla general, los monitores responsables de un grupo, deberían ser tres (sacerdote, matrimonio-guía y monitor de niños). Han de estar bien formados en el contenido y la metodología de la catequesis familiar, dedicando un tiempo prolongado al estudio de todo lo relacionado con esta nueva transmisión de la fe y asistiendo a los encuentros diocesanos de formación y comunicación de experiencias. La preparación de las reuniones debe ser conjunta y seria. No deberían ir nunca a una reunión de forma improvisada.
  2. Algunas indicaciones a tener en cuenta en la preparación:
  • Deberán buscar el objetivo de la misma o el aspecto de la Buena Noticia a transmitir. Se pondrán todos de acuerdo sobre ello.
  • Prepararán el tema que tenga que ver con el objetivo, con un lenguaje actual y cercano a los miembros del grupo. Se estudiarán los posibles cauces por donde puede discurrir la conversación y se verá la forma más adecuada para ligarla con el tema central.
  • No se saltarán temas (estamos en una catequesis sistemática), ni se mezclarán unos temas con otros. La exposición se preparará con cuidado tratando de ser fieles a ese aspecto del Mensaje de Jesús, contenido en el temario catequético del proceso..
  • Se prepararán algunas ideas de cómo deben los padres enfocar esta catequesis para sus propios hijos.



 

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