Pornografía: Introducción

Pornografía: un ataque al templo de Dios vivo

La vida del hombre es la visión de Dios.

San Ireneo

*  *  *

En mis cuarenta años de sacerdocio, he presenciado la propagación del mal de la pornografía como una plaga a través de nuestra cultura. Lo que alguna vez fue un vicio vergonzoso y poco frecuente de unos pocos, se ha convertido en la principal forma de entretenimiento de muchos, por medio de internet, televisión por cable, televisión por satélite y por sistemas de transmisión aérea, por los teléfonos celulares, e incluso por variados dispositivos portátiles de juego y entretenimiento diseñados para niños y adolescentes.

Nunca antes habían estado tantos ciudadanos tentados a ver pornografía. Nunca antes habían sido tan débiles las estructuras de responsabilidad, para no mencionar las defensas que cada sociedad debe construir para proteger el precioso don de sus hijos.

Esta plaga arruina el alma de los hombres, las mujeres y los niños, destruye los vínculos del matrimonio y victimiza a los más inocentes de entre nosotros. Oscurece y destruye la capacidad de las personas para verse unas a otras como expresiones singulares y hermosas de la creación de Dios; en lugar de ello, les nubla la vista y las lleva a ver los demás como objetos que se pueden usar y manipular. Se ha justificado como un «canal de libre expresión», se ha apoyado como una iniciativa comercial y se ha permitido meramente como otra forma de entretenimiento. No se reconoce ampliamente como una amenaza a la vida y a la felicidad. No suele tratarse como una adicción destructora. Sin embargo, cambia la forma en que hombres y mujeres se tratan entre sí, a veces de forma asombrosa, muy a menudo de forma sutil. Y no va a desaparecer...

Me he enterado de la existencia de esta plaga por mis hermanos sacerdotes, con la que se encuentran regularmente en el confesionario; por los orientadores que la tratan por medio de nuestras instituciones católicas de servicio social; por los maestros de las escuelas católicas, los ministerios de los jóvenes y los maestros de educación religiosa que tratan los efectos en la vida de nuestros jóvenes; por los padres de familia que hablan de la dificultad de criar a sus hijos con modestia en nuestra cultura; y por mi participación en la Alianza Religiosa en contra de la Pornografía, una coalición de líderes religiosos de distintos credos.

Con todo, esta plaga se propaga más allá de los límites de la Iglesia o de la escuela. Sus víctimas son innumerables. Hoy en día, quizá más que en cualquier otra época, el ser humano se da cuenta de que su don de la vista y, por lo tanto, su visión de Dios, se han distorsionado por el mal de la pornografía.

Como parte de mi responsabilidad de conducir a toda la población de la Diócesis de Arlington a la visión de Dios, he estimado necesario en este momento abordar los graves peligros morales, sociales y espirituales de la pornografía. Al hacerlo, pido a los católicos y a quienes no lo son que se detengan un momento y se unan en mis reflexiones en esta carta pastoral en la cual: 1) se examinará la naturaleza de la amenaza actual; 2) se abordarán los argumentos expresados por las personas que tratan de defender la pornografía; 5) se presentarán orientaciones para los jóvenes, las parejas y los sacerdotes sobre la forma de protegerse contra la pornografía, liberarse de su esclavitud y buscar el perdón de Dios y, por último, 4) se reflexionará sobre el don de la vista y su satisfacción en la contemplación divina.

*  *  *

    Índice general    >>    Siguiente    

*  *  *

 Fuente original: Pornografía: un ataque al templo de Dios vivo


 

Evangelio del día

 

Evangelio del día: No he venido a traer paz

Lucas 12, 49-53. Jueves de la 29.ª semana del Tiempo Ordinario.  La paz de Jesús es fruto de una lucha constante contra el mal. El combate que Jesús est...

Cuento del mes

 

Una cruz a la medida

Se cuenta que un hombre caminaba por el rumbo de la vida cargando su cruz sobre sus hombros. De repente se le apareció ...

Recomendamos

 

La Biblia de los más pequeños

Acaba de aparecer, publicada por Editorial Casals, y con la autoría de Luis M. Benavides y Elena Santa Cruz, catequetas-catequistas argentinos, ilustraciones...