Hacia una catequesis de infancia renovada: la catequesis parroquial-familiar

“Lo que oímos y aprendimos, lo que nuestros padres nos contaron, no lo esconderemos a nuestros hijos, y ellos lo contaran a los que vendrán”  (Salmo 78)

Nuestra sociedad como sabemos ha cambiado mucho en todo, también en lo que se refiere al ámbito de la fe. Si  nuestra propia infancia se desarrolló en un clima religioso no es eso lo que ahora ocurre con muchos de nuestros niños.

De ahí surge la necesidad de pensar en un nuevo modelo catequético parroquial-familiar, y de una catequesis que tenga en cuenta la nueva situación aunando esfuerzos de padres y catequistas.

La catequesis parroquial-familiar es una propuesta más difícil para nosotras catequistas pero a la vez más esperanzadora.

Catequesis parroquial-familiar

Llamamos catequesis parroquial-familiar, a la acción pastoral de la comunidad que da repuesta a la petición de los padres que quieren una educación en la fe para sus hijos que principalmente se acercan a la comunidad con motivo de la Primera Comunión de sus hijos. Con la colaboración de padres y catequistas, se promueve el despertar religioso y el crecimiento de los hijos en la fe, tanto en la familia como en la parroquia, dependiendo de la edad de los niños.

¿Por qué proponemos la catequesis parroquial-familiar? Porque consideramos que es en la familia donde se aprende  lo importante y básico para la existencia. En la familia, el niño desde las vivencias cotidianas,  va aprendiendo una manera determinada de vivir y mirar los acontecimientos. Si lo que percibe y escucha es que Dios está a su lado, aunque no Le vea, estamos poniendo el germen de una persona religiosa. Pero, esto no ocurre de forma absolutamente espontánea, sino que requiere una intervención educativa. “El ser humano no nace religioso, se hace religioso” A. Vergote. Creemos que esta acción parroquial es buena, hace bien al niño y a su familia.

Los obispos vascos han escrito: "La familia es para la gran mayoría de nosotros el ámbito en el que las relaciones que establecemos en la vida cotidiana afectan a lo más profundo de nuestra persona porque tocan directamente lo más íntimo de nosotros mismos. Los valores más profundos y los bienes más valiosos los compartimos gratuitamente con los más próximos a nosotros mismos, en el marco de la vida familiar. Es ahí donde estamos llamados a compartir también el tesoro de nuestra fe”.

Juan Pablo II dijo a los jóvenes reunidos en Roma: “En mí familia aprendí a rezar y a fiarme de Dios”.

¿Qué busca la catequesis parroquial-familiar?

La catequesis parroquial-familiar quiere contribuir al descubrimiento y crecimiento de la fe del niño, y, (teniendo en cuenta la Psicología Religiosa), para llegar a este objetivo, esta acción parroquial estará presidida por cuatro intenciones que responden a cuatro ámbitos que se viven desde la experiencia y que son abordables humana y religiosamente. Estas cuatro intenciones ayudan al niño a descubrir la relación con Dios.

  • Desde las  experiencias básicas de confianza que vive en familia, ayudarle a desarrollar una confianza religiosa que le haga sentirse plenamente aceptado y deseado por Dios. FE
  • Desde experiencias básicas de actitudes positivas ante la vida que vive en familia, ayudarle a desarrollar un reconocimiento agradecido de bondad y grandeza envolvente. ESPERANZA
  • Desde experiencias básicas de sensibilidad pro-social que vive en familia, ayudarle a desarrollar  unamor altruista de apertura lo más incondicional posible a todos. CARIDAD
  • Desde experiencias básicas de interioridad, contemplación y  silencio, ayudarle a desarrollar laoración y la meditación.
¿Cómo se hace?
  • Es un aprendizaje que  hace el niño desde la relación entre sus padres y los catequistas, que en un clima de colaboración y diálogo, le irá ayudando al descubrimiento del Dios cristiano. Se valora la competencia de los padres en cuanto a su mundo familiar y la de la parroquia a través de los catequistas en el ámbito de lo religioso. Partiendo de esta doble valoración se puede desarrollar la Catequesis parroquial-familiar.
  • A Partir de experiencias cotidianas el niño aprende a relacionarse con Dios. Se presentan a los padres unas situaciones, sugerencias, para trabajar en casa con los niños. Los padres actúan desde su condición de padres, buscando lo mejor para sus hijos. En este trabajo, contarán con la ayuda y colaboración de la comunidad parroquial por medio de sus catequistas.

“El sentimiento religioso es la capacidad personal para descubrir el significado de la vida, oculto detrás de lo cotidiano” (F. Oser).

  • Proponemos lo nuclear de nuestra fe: Teniendo en cuenta la realidad social que se nos presenta, nuestro objetivo en el desarrollo de la Catequesis parroquial-familiar, deberá ir a lo básico, a lo fundamental de nuestra fe. .”Dios creador y Padre, Jesucristo, la Iglesia animada por la acción del Espíritu, el Padre Nuestro…”

  • Es un proceso que comprendería, desde el  bautismo (0-6) hasta la Primera Comunión. La primera etapa de 0-6 con  encuentros puntuales y la etapa de 6-9 con mayor frecuencia. La catequesis posterior de 9-12 intensificaría la relación grupal parroquial de los niños. La catequesis de infancia, no es el final del aprendizaje religioso de la persona, es una etapa inicial que deberá ser completada en las diferentes etapas de la vida de la persona.
Criterios a tener en cuenta

  • Centralidad del niño: No debemos olvidar que estamos en catequesis de infancia y que aunque nuestro objetivo es ayudar al niño en el descubrimiento de la fe necesitamos para ello ayudar también a sus padres a que actualicen o reinicien su proceso de fe. Para ello piden los padres nuestra ayuda y colaboración. Una catequesis que deje a los padres al margen, no tiene futuro ni consistencia. Hoy aunque existan diferentes modelos catequéticos hay un consenso básico en ellos  en torno a la participación de los padres; la colaboración parroquia-familia es decisiva. Lo que proponemos a los padres para realizar con sus hijos tiene que estar en concordancia con lo que los niños aprenden en la catequesis. La cuestión es que los niños escuchen un mismo mensaje a sus padres y a los catequistas.
  • Esta modalidad de catequesis es una propuesta que la parroquia o Unidad Pastoral ofrece a las familias y deberá ser acogida y realizada en libertad, con una opción libre y corresponsable por parte de los padres.
  • Acogida y acompañamiento de las familias: en momentos de pluralidad la acogida debe ser abierta y amplia para llegar a una sintonía. Acoger sin juzgar siendo capaces de ponernos en el lugar donde están nuestros padres. En esta labor de acompañar a los padres en el despertar y crecimiento de sus hijos a la fe, cada persona lleva su ritmo, y debemos respetarlo. La catequesis parroquial-familiar  es un camino de  acompañamiento a los padres y a los niños en el descubrimiento de la fe, partiendo desde donde están ellos, no desde donde nos gustaría que estuvieran. Por ello, en la medida de lo posible, conviene tener siempre en cuenta la pluralidad social y religiosa así como los diferentes modelos de familias e intentar personalizar todo lo que se pueda en la relación con ellas. Por eso, el número de padres en cada grupo deberá ser aquel que permita y favorezca el diálogo y la comunicación entre los miembros del grupo. El tipo de metodología participativa y en relación, así lo requiere.
  • Consenso: Convendría que todas las parroquias de una Unidad Pastoral apostaran por un mismo modelo de catequesis parroquial-familiar y contaran con un proyecto básico y compartido de catequesis. En cada parroquia o unidad pastoral haremos lo  que esté en nuestras manos, lo posible, teniendo en cuenta  las fuerzas que tenemos. No debemos desanimarnos porque no podemos cubrir todas las etapas, hay Alguien más interesado en el bien de las personas que nosotros mismos.
  • Formación: Para animar este proyecto catequético parroquial-familiar, no hace falta ser “especialistas”, aunque si es necesario contar con personas ilusionadas y con una capacitación mínima y adecuada. Para que se de formación, ésta deberá ser continuada y desde la práctica. Desde las distintas diócesis se deberán ofrecer posibilidades de capacitación con diferentes cursos y encuentros.
  • Catequista y acompañante de los padres: Para impulsar y desarrollar esta catequesis, resulta decisivo contar con algunos catequistas para acompañar a los padres en su itinerario. A ser posible, madre o padre que conoce la realidad de las familias con niños pequeños y que ayuda a establecer una relación de iguales. El ideal sería una pareja con experiencia.
  • Materiales: la catequesis familiar se debe hacer con materiales que tengan en cuenta las situaciones familiares cotidianas. En estos momentos, existen y se emplean diversos materiales para poder llevar a cabo esta modalidad de catequesis parroquial-familiar.
 

Evangelio del día

 

Evangelio del día: Como un tesoro escondido

Mateo 13, 44-52. Decimoséptimo Domingo del Tiempo Ordinario. Quien encuentra el Reino de Dios no tiene dudas, siente que es eso que buscaba, que esperaba ...

Novedad

Aprendo a ser testigo del Señor 1

Cuento del mes

 

Relatos de un peregrino ruso

«Cuando un peregrino venga a visitaros, prosternaos ante él. No ante el hombre, sino ante Dios.» Si esto es así, y l...

Recomendamos

 

Biblia Escolar de Casals

El estudio de las Sagradas Escrituras debe ser una puerta abierta a todos los creyentes. Es fundamental que la Palabra revelada fecunde radicalmente l...